Recién el 40% de las empresas chilenas tradicionales están convencidas de que hemos iniciado el camino hacia una sociedad digital y que tendrán que adaptarse frente a este nuevo escenario. Aún nos queda camino en Chile para dejar en claro a la mayoría, de que la digitalización no es opcional, no obstante el momentum va en aumento, logrando que los argumentos cada vez superen con mayor facilidad a la resistencia.

Ayuda también que algunas industrias predominantes como la minería, agricultura y pesca han adoptado tempranamente la digitalización y automatización de procesos. Esta experiencia nos permite hoy recurrir a estudios con datos concretos que demuestran que empresas digitalmente más maduras, tienen mayor crecimiento, mejor flexibilidad frente factores cambiantes del mercado y un esquema de colaboración interno más propenso para la innovación y generación de ideas.

Estudios además revelan que el participante protagónico de esta sociedad es el consumidor digital. Debido a la hiperconectividad, tiene acceso ilimitado e inmediato a la información, sabe lo que existe, lo que quiere y de manera instantánea.

Vemos emerger continuamente innovaciones a nivel mundial en la oferta de productos y servicios digitales que apuntan a diferenciarse, logrando satisfacer de mejor forma las necesidades del consumidor:

En la industria financiera tenemos bots que interactúan y asesoran a los clientes sobre sus inversiones o apps de bancos que les permite a sus usuarios acceder a un préstamo con tan solo una selfie.

  • En el retail ya tenemos  la primera tienda “brick & mortar” sin check out: simplemente entras, eliges lo que quieres comprar y te vas.
  • En salud tenemos la eSalud (telemedicina) que permite realizar consultas, diagnósticos o cirugías a distancia y en tiempo real.

Lo anterior son ejemplos claros de que la ola de digitalización con su fuerza disruptiva, impactará la manera en cómo vivimos, trabajamos y nos relacionamos.

Para perdurar y liderar en sus mercados, todas las empresas, independiente de su industria, tarde o temprano van a ser digitales y necesitarán definir una estrategia de transformación digital para sus modelos de negocio, operaciones y desarrollarán nuevas capacidades y conocimientos a lo largo de toda la organización.

Un factor crítico de “sobrevivencia” para todas las empresas será su rapidez de (re)acción para iniciar su “digital journey” hacia una transformación digital exitosa.

No deben dejar pasar más tiempo para tener resueltas las preguntas esenciales para  definir la estrategia y el “roadmap” digital:

  1.  ¿Cómo cambia la relación con mis clientes?
  2. ¿Cómo cambian mis canales de venta con la digitalización?
  3. ¿Cómo cambia mi propuesta de valor?
  4. ¿Cómo me relaciono con el resto de los integrantes de la cadena de valor?
  5. ¿Cómo puedo utilizar las tecnologías de la información para alcanzar el máximo rendimiento, optimización, reducir costos y aumentar visibilidad?